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Garri una víctima de las circunstancias de pobreza de su propietario

Garri era un perro mestizo de diez Kgs, lo que comúnmente se conoce como un chuchillo.

Apareció una noche de julio de 2013, en la que hubo una tormenta de verano.

Era un cachorro de aproximadamente un año, de color fuego apareció abandonado en el felpudo de la entrada a la casa de una vecina.

Garr por entonces se llamaba Argos y estaba enfermo,  ya que estaba estremadamente delgado, con anemia, alopecia, e infectado de pulgas y garrapatas.

Verlo me hacía sentir a la vez, entre asco, pena y rabia, mucha rabia de verlo así,y por pensar en lo irresponsable y ruin que sería la persona que fuera capaz de tenerlo en esas condiciones tan crueles.

Lo llevé al veterinario  y sorpresa Garri tenía microchip.

La veterinaria localizó al propietario, quién dijo que no podía hacer frente los gastos de veterinarios y que no le interesaba el perro, si tenía que pagar algo.

CASO DE MEDIACIÓN

Cuando contactamos en persona con el propietario pudimos comprobar que se trataba de una persona mayor que vivía sin luz, ni agua, en un barracón, con más de diez gatos sin esterilizar.

Sin que esta persona lo supiera contacté con Servicios Sociales para  intentar ayudarle, ya que esta persona era una víctima de sus circunstancias. Actualmente está siendo ayudado por los Servicios Sociales.

El propietario de Garri, a través de la labor de mediación que hicimos con él, accedió a la mediación y firmó la documentación de cesión de Garri.

Como dato curioso, resulta que este señor tenía muchos gatos y que estaba dispuesto a entregar a una entidad de protección los gatos que tenía, con la condición de quedarse un par de gatas mayores a las que tiene mucho cariño y a las que no le importaría esterilizar si se la ayuda con los gastos.

Garri a día de hoy

Garri está plenamente recuperado y esterilizado. En nuestra casa se recuperó de sus traumas y sus miedos, tardó más de un año en estabilizarse y hoy es un perro tranquilo, feliz y profesor de DeAnimals y del IPA, ya que es nuestro coach emocional y se viene conmigo a todas las formaciones presenciales.

Cariñosamente, en casa, le llamo mi garrapatica y le puse Garri por las más de 1000 garrapatas que llevaba el pobre.

Hoy es mi garrapatica feliz.

 

 

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